Revelado 65 años después

En un artículo anterior contaba la (para mí) inédita experiencia de haber revelado un rollo 50 años después que se hubieran tomado las fotografías.

La historia se repite y además supera en tiempo a la anterior.

Las fotografías ilustran una cámara Agfa 44 fabricada en Alemania entre 1933 y 1936. A este tipo de cámaras, por su aspecto se las llamó popularmente “de cajón”.

Se trata de una aparato extremadamente sencillo, cuyo cuerpo está construido con cartón prensado, tiene foco fijo, un único valor de apertura y una única velocidad de obturación de 1/30″.

Esta cámara le perteneció al abuelo de un compañero de trabajo de una alumna de mis cursos, que sabiendo que le gustaba la fotografía, se la llevó para que la vea. Ella me envió un mensaje con una foto mostrándome lo que tenía. Cuando me puse a mirar la foto con detenimiento, la tapa posterior de la cámara estaba abierta y por un lateral asomaba el papel protector de un rollo.

Inmediatamente le dije que le comentara este hecho a su compañero y mi intención de revelarlo, a lo cual accedió. Cuando dijo que él no tenía ninguna foto de su abuelo no hace falta decir mi nivel de ansiedad  por ver resultados positivos en ese rollo.

Puse manos a la obra. La película es una Gevaert Panchromatic 120 y las únicas certezas sobre ella son las que están impresas en el papel, o sea nada. No encontré mas que fue fabricada en Bélgica antes que Gevaert se fusionara con Agfa, lo que ocurrió en 1955.

Para el revelado, a diferencia de la experiencia anterior donde utilicé la prueba de la gota para determinar el tiempo (y cuyo resultado no me satisfizo del todo) investigué un poco más en Internet y opté por un razonamiento que a varias personas les dio buen resultado: no importa que revelador se use, revelar como si fuera película de ASA 100 pero agregar más tiempo.

Quizá los puristas se horroricen con este método, pero después de tantos años sin saber en qué condiciones se mantuvo la película (*) es poco menos que imposible tener una receta mágica y pretender llegar a un revelado perfecto. Me conformaba con tener algo de imagen que después pudiera levantar en un escaneo.

Arranqué pues con revelador HC-110 1+31 cuyo tiempo normal de 6 minutos lo llevé a 10 (no me pregunten por qué 10)

Los resultados fueron más que satisfactorios. De un total de 8 fotogramas 6×9 posibles, 4 se rescataron perfectamente. De ellos reproduzco un par a continuación:

En esta foto aparecen los abuelos del actual dueño de la cámara. Las primeras fotos de ellos que tiene. Se me pusieron los pelos de punta.

 

En esta otra, el niño que está detrás de las señoras, es su papá.

 

Estas fotografías fueron tomadas en 1950 o 1951, por lo que en el mejor de los casos al día de hoy tienen 65 años.
Como en la ocasión anterior, el hecho de ser el primero en ver estas imágenes y que algunas personas que están en ellas nunca las hayan podido ver, me llena de emoción y hace que agradezca que ese rollo haya caído en mis manos y me haya dado la oportunidad de semejante experiencia.

(*) La cámara estuvo en un galpón arrumbada. Al abrirla para extraer el rollo, adentro encontré, además de tierra, varios insectos muertos. Luego de una restauración sencilla (limpieza y lubricación) está funcionando perfectamente.

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